domingo, 23 de enero de 2011

Sabia Savia


Yo no creo más que en mi instinto de madre bien parida, la que siente la verdad en el llanto de sus críos y ve más allá de los ojos que se ocultan mirándose los zapatos.
Las sonrisas engañan hijito, los besos engañan hijita.
Me basta escuchar el llanto desgarrado de la que estuvo en mi vientre para desearle al que miente que se le tuerza la lengua.
Me basta escuchar el llanto desgarrado de quien sufrió la maldad pura siendo angelito en mi vientre, para desearle al que lo intente que se le seque hasta la médula.
Y es que aunque el macho diga lo contrario, la hembra sabe cuidar a sus críos, por más lejos que se encuentren. Con dientes y uñas, con fuerza, pero sin rencor que uno sabe que todo se devuelve en esta vida y que hay de todo en la viña del Señor.
No soy la mujer más sabia del mundo, ni lo seré jamás.
La sabiduría me la dan los pasos que anduve, y toda mis caídas.
De andar en tantos caminos cubiertos por la tristeza, de andar en esas calles empolvadas del desencanto el alma se me puso de hierro forjado en llanto.
De caerme y pararme mil y tres mil veces, de saber lo que es mio y defenderlo con uñas y dientes.
Más sabe la madre por madre, porque en las 9 lunas se le puso a flor de piel el instinto; porque de tanto soñar y soñarse sabe cuidar el nido.
Y no es temerle al mundo amor mio, es cuidar lo nuestro, lo tuyo ,lo mio. Esto que nos ha costado tanto y tanto llanto, tanto y tanto amor mío; es cuidar a nuestros críos, al amor mismo, a nuestro nido.

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