
“¡Dios ha muerto!,
y caen como moscas a la sopa
los ángeles al suelo.
¡Dios ha muerto!,
ya no queda esperanza alguna en la confesión dominguera,
tres Ave María y un Padre Nuestro.
¡Dios ha muerto!,
y no hay un cataclismo;
ni una bomba atómica
ni mucho menos cuatro jinetes buscándote expresos…
¡Dios ha muerto!,
Murió el día que nací
a la realidad de mi propio universo,
a mi ritual cotidiano de rezarle
y no escuchar su respuesta sacra, omnipotente…
¡Dios ha muerto!,
con razón no recibo ni fax, ni email;
ni una llamada desde su puto teléfono.”

No hay comentarios:
Publicar un comentario