domingo, 20 de diciembre de 2009

Ninfas de ideas grandes, pasos ligeros y corazones nobles.


Ellas danzan. Se buscan entre las sombras y recuerdan que siempre han estado ahí.
Se vuelven silencio y sus risas, se repiten cual eco en la habitación pequeña; caen y rebotan las palabras que cuelgan de los ganchos de la ropa, de los alambres de púas, de los postes de alumbrado. caen y se vuelven versos alegres en mitad de una noche triste, que ya se ha vuelto mágica.
Anhelan con desespero la mano cálida y el beso tierno, perdiéndose en la mirada adormilada de quien reposa a su costado.Nada hay que temer, nada hay que juzgar. ¿Quien se atreve a romper el hechizo que yace sobre vuestras cabezas?¿ Quién se permititía si quiera arrebataros en un soplo de viento la magia que emerge del piso?.
Danzan. Siempre han sido seres de luz, que ahora yacen en una dimensión que muchos no pueden entender. Y en sus risas, la esperanza se vuelve tan acogedora como un largo manto de estrellas, que quita el frío y el miedo.
¿Miedo?, esa palabra ya no existe. Se evaporó con el rocío de la mañana que se cuela por las ranuras de la ventana, que da a otro mundo. No existe muralla de concreto que tu presencia no pueda derribar y aún cuando el palacio se hace pequeño, entonamos cánticos alegres para esperar la tarde, y adormecer las tentaciones con una copa de vino.
Ella alza la mirada, se sabe pequeña en un mundo de gigantes y no le importa; porque con paso ligero vuelan las ideas grandes y el corazón se mantiene firme.
Ella toma su laúd, para cantar los sueños de una noche de invierno, buscando respuestas; coronando a los ángeles que salen a su encuentro.
En mitad de un jardín de amarillas hojas y aromas de invierno, cuando el viento sopla y se vuelve compañero eterno de las sombras del diminuto palacio.
Las voces al final del corredor me cuentan, que esto es magia. Que de esto se tratan los veraderos cuentos de hadas.
Una toma el laúd, mientras la otra canta. Una mira por la ventana, en un deseo silente; cuenta una de sus historia. Escucho. Leo. Acaricio. Beso.
Y antes que termine la noche, ya se ha vuelto verso.
Y antes que amanezca se ha vuelto pájaro de fuego.
Y antes que llegue el primer lucero, se ha vuelto semilla en el viento.
Las ninfas duermen, se vuelven ovillo; buscando calor en las hojas de un añoso libro; y el tic tac de las horas lejanas ronca como un ogro adormecido, de tanto amor, de tanta dulzura.

A la ninfa de Pántano alegre, por sus historias y su cariño. Las locuras de esta vida no se volverían en alegrías permanentes si no fuera por ti.

A la angelito de invierno, que siempre me saluda con una cálida sonrisa y un abrazo inmenso.

Algún día veremos el mundo, desde las raíces de un viejo roble. Las quiero.

Con los pies en las nubes...


En este tiempo donde no hay tiempo, me detengo para tomar aire. Respiro ondo, tan profundo como puedo, le tomo el peso a la mochila llamada vida y sigo.
Camino lento, no tengo prisa. Se que en casa tengo lo que quiero, lo que amo, lo que espero y esperan por mi. Pero se también que en casa extraño, añoro y anhelo a los que no están aquí; a los que estuvieron, a los que volverán, a los que nos dejaron para siempre... los que se fueron con la sonrisa en los labios y la esperanza en los brazos.
Hoy fue un buen día, mientras mis piernas y mis brazos estén cansados y mi mente me diga sigue, se que es bueno. Mientras el corazón lata fuerte y los ojos se vuelvan de cristal, se que es bueno.
Y mientras caminaba, retornando a casa, recordaba las sonrisas, los rostros felices, las dudas... me quedé pensando en eso que me decía una de mis niña el otro día, ella que tanto espera este fin de año donde se define el resto de su vida... " Y SI NO, NO IMPORTA. YA SE VERÁ QUE SE HACE, PERO ALGO SALDRÁ".
¿Y por qué no soñar? ¿ Qué nos impide dejar la mochila pesada de angustias y abrir las alas?.

Cada uno voló a su propio destino, que los arcanos movieron;juntaron, hicieron y deshicieron. Cada uno mató a sus propios monstruos y apaciguó la ira de sus propios demonios.

Me siguen las arañas tejiendo redes... y no es mala señal, las dejo ir... por ahí decía mi bisabuela que a quién persiguen las arañas es compromiso y casorio seguro. Y mi bisabuela, mujer sabia en años; manos forjadas por el trabajo, corazón sencillo, sonrisa sincera y estatura pequeña jamás se equivocaba.

Ha de ser como es. Hoy fue un buen día.
Algunos vienen a este mundo, otros parten dejándonos el recuerdo; la caricia; la fotografía en blanco y negro... la que se destiñe en el tiempo.... y el aroma conocido casi ya no lo huelo...y la caricia que me despertaba ya no la tengo....no aquí, no en este mundo, no en este universo.

Y si Pudiera tocar las nubes con las yemas de los dedos, se que recibiría todos lo besos. Se que me aguardarían todoso los cariños...todos los sueños.

Hoy fue un buen día.
Hoy un amigo compartió la más grande alegría de su vida ser padre. Hoy recordé a mis muertos, con alegría, con nostalgia, con ganas de un abrazo.... con los brazos abiertos. Hoy amé más que nunca a mi Alvaro, a mi Juanse... a mi gente linda, los extrañé con las entrañas, con las ganas de un beso, con la mirada en el horizonte. Hoy recordé que volveré a ser tía, que compartieron conmigo un secreto.

Y si no soñara, si no anhelara, si no amara.... si no esperara, si no confiara.... moriría, con el alma hecha jirones. Me aplastaría la vida.............

Prefiero que la vida me tome en brazos, me haga girar; reirme de mi misma y jamás olvidar que aún tengo los pies en las nubes...
!

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Locura


"Película en sepia, quemada por el paso del tiempo.
Un jardín abandonado, cubierto de hojas otoñales, cercado por una reja añosa, que se abre ante nuestra presencia. Chirrido… música de fondo…. Una vieja caja de música donde baila una bailarina coja, canción demente de lo desconocido.
Camino por un sendero pedregoso, el cielo está tristemente nublado, y los árboles muestran sus huesudos esqueletos desnudos de follaje.
Infernal imagen, del salón abandonado y las paredes quebrajadas por el paso del tiempo; espectros que flotan en las escaleras. La caja de música sigue sonando, demenciales sones; manos infantiles sucias de tiempo la toman, carcajada del averno.
Imagen en rápido movimiento. De blanco espectral, se mueve la niña; baja y sube escaleras, se pega en las paredes; desorbitadas las pupilas; sigue sonando la caja de música.
El tronco de los árboles se tuerce; parecen cuerpos decapitados, clamando perdón. Se mueven lentamente las sombras, y el viento sopla eternidades. Giran las hojas secas, no hay reflejo en el agua, negra amargura; la niña se mueve con la bailarina coja en las manos. Carcajada que estremece el alma, enfría los sentidos. Sonrisa moribunda de la niña que da vueltas en el salón abandonado, con sus labios resecos y el vestido de harapos.
Sigue gimiendo la melodía demencial. Giran las paredes de la mansión abandonada. Cuelgan de los pilares de la entrada, las madreselvas secas; enredaderas que cubren el portal.
Zigzaguea el camino, el jardín amarillento de sepia con sus estatuas que lloran sangre y desolación; decapitados los sueños.
Se cierran las rejas a mi encuentro. Rechinan las puertas, sigue girando en mi cabeza la infernal música de la bailarina coja; la niña que sonríe con risa demencial.
Se tuercen los troncos de los árboles, mientras cae la negra noche en el cielo avernal.
No me dejan ir sus frías manos, no me dejan avanzar las raíces que me sostienen de los tobillos.
Todo se vuelve un laberinto. Se cierran las rejas ante mí; de vuelta al salón observo el baile silente de la niña. Gira su vestido de harapos, ríe demencialmente. En la esquina de la habitación se esconde la caja de música, se cubre de polvo.
Afuera sopla el viento, que mueve las hojas del suelo; la noche se ha vuelto negra y la luna llena sale detrás de las madreselvas, de los huesudos esqueletos de los árboles silentes.
Debo quedarme. Debo quedarme. Silencio.
Sé que no volveré a ver la luz del esquivo sol."

Basado en el tema creado por mi amigo y compadre Maximiliano Díaz. Gracias, porque al escuchar tu melodía mi imaginación voló, y como te lo narré esa madrugada, comencé a escribir. No fue difícil imaginar a la niña en harapos blancos, la caja de música escondida; la mansión abandonada.

A mi amigo Maxi...gracias por entender mi oscuridad. Te quiero.