
Hacer el amor. Besos, caricias y sonrisas en pleno. Pienso en hacer el amor. Siempre se ha dicho que no es lo mismo hacer el amor que tener sexo...y en eso no cabe ninguna duda. Y es que somos animales instintivos, muy pensantes y muy sensibles, pero instintivos al fin y al cabo. Y cuando la sangre hierve, no queda más que dar rienda suelta a los instintos. Pero hacer el amor es otra cosa.
Perderse en la mirada del otro, porque no solo se hace el amor con el acto mismo; desde que caes en la mirada del otro, y ya no existe más música que los latidos acelerados, cuando gira el universo a más de mil revoluciones por minutos.. y solo deseas sentir su piel, su aroma, quedarte en el silencio de las pulsaciones palmo a palmo…. Hacer el amor.
Es que cuando haces el amor, no lo haces sólo con el deseo sexual de llegar a un exquisito orgasmo, sino que lo haces con todos tus sentidos, con la piel, con la vista, con tu lengua, con tus oídos… con los besos, las caricias, los latidos sordos, las ganas, los aromas…, pero también lo haces con el pensamiento. ¿Cómo haces el amor con el pensamiento?, no hay cosa que me gustaría más que a la hora de amar me susurraran un poema al cuello, recorriendo mi espalda en cada punto y coma, con voz tenue, con voz adormilada y mascar cada palabra para desear aún más las ganas de hacer el amor. Y no es romanticismo barato, no señoras y señores, es la manera de hacer el amor mía, muchas velas, muchos aromas, música y poemas… entregarse a la fiesta de los sentidos, porque hacer el amor es como crear una melodía debe ir in crecendo, disfrutándose en las negras, las corcheas, las fugas, los silencios… acariciando y mordiendo las fusas, mascando las sílabas del poema escogido. Hacer el amor no con la genitalidad de nuestros instintos, sino con la franqueza de nuestros sentidos, entregándose, dando rienda suelta a todas nuestras perversiones con la magia de la ternura, porque soy capaz de ser un algodón de azúcar y ser tu personal psyco, y entregarme…sin pensar en la hora.
A la hora de amar en pleno, el tiempo es relativo, no importa… se olvida. Y me traslado sólo a la dimensión de mis sentidos. En esta comodidad de perderme en esa mirada y desear escudriñar cada secreto de esa piel…
Perderse en la mirada del otro, porque no solo se hace el amor con el acto mismo; desde que caes en la mirada del otro, y ya no existe más música que los latidos acelerados, cuando gira el universo a más de mil revoluciones por minutos.. y solo deseas sentir su piel, su aroma, quedarte en el silencio de las pulsaciones palmo a palmo…. Hacer el amor.
Es que cuando haces el amor, no lo haces sólo con el deseo sexual de llegar a un exquisito orgasmo, sino que lo haces con todos tus sentidos, con la piel, con la vista, con tu lengua, con tus oídos… con los besos, las caricias, los latidos sordos, las ganas, los aromas…, pero también lo haces con el pensamiento. ¿Cómo haces el amor con el pensamiento?, no hay cosa que me gustaría más que a la hora de amar me susurraran un poema al cuello, recorriendo mi espalda en cada punto y coma, con voz tenue, con voz adormilada y mascar cada palabra para desear aún más las ganas de hacer el amor. Y no es romanticismo barato, no señoras y señores, es la manera de hacer el amor mía, muchas velas, muchos aromas, música y poemas… entregarse a la fiesta de los sentidos, porque hacer el amor es como crear una melodía debe ir in crecendo, disfrutándose en las negras, las corcheas, las fugas, los silencios… acariciando y mordiendo las fusas, mascando las sílabas del poema escogido. Hacer el amor no con la genitalidad de nuestros instintos, sino con la franqueza de nuestros sentidos, entregándose, dando rienda suelta a todas nuestras perversiones con la magia de la ternura, porque soy capaz de ser un algodón de azúcar y ser tu personal psyco, y entregarme…sin pensar en la hora.
A la hora de amar en pleno, el tiempo es relativo, no importa… se olvida. Y me traslado sólo a la dimensión de mis sentidos. En esta comodidad de perderme en esa mirada y desear escudriñar cada secreto de esa piel…

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